1. Clasificad juntos
Formad tres grupos: exponer ahora, conservar en digital y reciclar cuando todos estén preparados. Pregunta qué importa; la explicación inesperada suele cambiar la elección.
No se trata de fotografiarlo todo y tirarlo enseguida. Un buen ritual permite elegir juntos, registrar el contexto y proteger el resultado.
Elegir juntos en lugar de archivar por culpa
Conservar una fuente fiel antes de editar
Acompañar la sincronización con una copia separada
Formad tres grupos: exponer ahora, conservar en digital y reciclar cuando todos estén preparados. Pregunta qué importa; la explicación inesperada suele cambiar la elección.
Coloca la hoja sobre una superficie neutra, evita sombras duras y no cortes los bordes. Revisa foco y esquinas antes de desprenderte del original.
Anota niño, fecha honesta, título y una frase. Crea periódicamente una copia verificada y guarda la frase de acceso aparte.

El archivo de tu familia sigue siendo vuestro.
Sin anuncios, analítica de comportamiento ni cuenta del desarrollador.
Conserva las piezas irremplazables, táctiles o muy significativas. Digitalizar ayuda a seleccionar, no obliga a tirarlo todo.
Un pequeño ritual semanal o mensual resulta más fácil que una gran sesión al final del año.
Convierte dibujos, pinturas y trabajos escolares en un archivo bonito al que querréis volver, con el niño, la fecha y la historia de cada obra.